Pan de cereales integrales

Pan de cereales integrales

¿Hay algún pan más saludable que otro?

El boom del pan y de las «harinas saludables» es notable hoy en día. Gracias al marketing de detrás del pan, se está contribuyendo a que haya gente que piense que los panes de semillas y multicereales son muy saludables o que incluso por el hecho de llevar semillas se considere integral. Esta política de marketing también alimenta a los escépticos, que al final acaban por no creerse nada de lo que le venden.

 

Hace unas semanas comprando el pan en una panadería de estas modernas de ahora, me fijé en ese marketing de detrás del pan y lo influenciables que podemos llegar a ser a la hora de escoger un pan u otro. Entre todos los panes expuestos había de harina de trigo refinada, con pasas y nueces, de espelta, de centeno, de harina integral, multicereales y multisemillas. Me llamó especialmente la atención, el nombre de uno de ellos, “pan nutricional”. Ese «pan nutricional» era un simple pan compuesto de harina de centeno, trigo y espelta, «integrales». Digo, “integrales”, porque la persona que me lo estaba explicando no parecía muy segura del tipo de harinas que habían utilizado. La pobre mujer no sabía que estaba creando escepticismo en una clienta potencial. A la vista está que no he vuelto a la panadería desde entonces.

 

Ahora os pregunto, ¿Creéis que es realmente más saludable un pan de tres cereales que uno de un solo cereal? ¿Hay algún pan más saludable que otro? ¿Es el centeno mejor que el trigo?

 

Si cogemos las harinas integrales de centeno, trigo, espelta, trigo sarraceno, y maíz (para comprarlo con el trigo sarraceno), y observamos la energía que aportan, la proteína, fibra, y otros nutrientes como ácido fólico, calcio y vitamina E, vemos que los valores son muy parecidos entre sí, difieren un poco en fibra y proteína y en algunos micronutrientes, pero en cuanto a composición no son muy distintos. Unos que pueden ser más ricos en fibra tienen menos proteína, y otros con más proteína tienen menos fibra.  Pero la verdad es que da un poco igual, salvo en el caso de los celiacos, ya que parece más interesante una harina de trigo sarraceno que la harina de maíz, por tener mayor contenido en fibra y proteína. En cuanto a composición todos son buenos de por si, si los comparamos en sus versiones integrales. Es decir, no comparéis un pan de centeno integral con uno de trigo refinado, porque entonces el de centeno integral gana seguro.

 

En esta infografía que he creado podemos ver de mayor a menor contenido de energía proteína, fibra y micronutrientes.

 

Entonces, ¿cuál debemos elegir? El que queráis, el que podáis tomar (en el caso de intolerancias o alergias), el que más os guste, el que consideréis más respetuoso con el medio ambiente, el que creáis que mejor pega con el plato que vais a elaborar, con o sin semillas, con o sin frutos secos, de masa madre, casero o de panadería de toda la vida o de panadería “moderniqui”, pero que sea INTEGRAL, claro.

 

Mi recomendación es que si queréis comer pan, cuanto más integral mejor. El producto integral contiene más vitaminas del grupo B, minerales, proteína y fibra. Sacia más, tiene efectos beneficiosos sobre la microbiota intestinal y el colon, y mejoran los niveles de glucosa y colesterol en sangre. El tipo de cereal, como he dicho antes, el que prefiráis, podéis variar y alternar diferentes panes y harinas, y si un día no encontráis un pan 100% integral, del 75-80% también es aceptable.

 

Si queréis saber más, os animo a seguirme en redes sociales (Instagram y Facebook) y no dudéis en poneros en contacto conmigo si necesitáis ayuda con vuestra alimentación.

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